Tengo Muchas Deudas Y No Puedo Pagar – Conoce Tus Opciones

Para disminuir la presión de cobros producida por los bancos o cobradores, lo primero que se debe hacer es notificar a las entidades de la situación de déficit financiero por la que se atraviesa.

Constantemente te llaman a cobrar, no llegas a fin de mes y están a punto de embargar tu salario. ¿Estás en esta situación? ¡No caigas en desesperación! Si tienes muchas deudas y no puedes pagar, conoce aquí tus opciones y salidas.

Si dejas acumular los intereses de deudas de gran valor durante mucho tiempo, al punto de llegar al embargo, no sólo van a estar comprometidos los bienes que tengas actualmente, sino también los bienes futuros que puedas llegar a tener.

Esa es la razón por la cual salir de la insolvencia se hace tan difícil: nunca se llega a tener tranquilidad económica, porque los bienes que se consigan podrían verse afectados para pagar viejas deudas e intereses.

Aquí te presentamos varias opciones para que aniquiles de una vez por todas esas deudas, siendo la mejor el acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad

¿Qué hacer si tengo muchas deudas y no puedo pagarlas?

Para disminuir la presión de cobros producida por los bancos o cobradores, lo primero que se debe hacer es notificar a las entidades de la situación de déficit financiero por la que se atraviesa.

Si la cantidad es mediana o pequeña, se pueden negociar prórrogas, la reunificación de deudas o la aplicación de un periodo de carencia. Pero esto, a la larga, solo hace que se aumente el plazo de la deuda, donde se cobrarán más intereses.

Si las deudas son hipotecarias, se puede aplicar la dación en pago. Pero esto implicaría perder la vivienda. En ocasiones, la deuda es tan grande, que ni esta medida puede saldarla por completo. 

Por tal motivo, la mejor manera de salir de ese espiral de pagos de intereses de nunca acabar, es acogiéndose a la Ley de la Segunda Oportunidad.

Ley De Segunda Oportunidad

Un respiro para todos los escenarios de insolvencia lo proporciona la Ley de la Segunda Oportunidad. Con su implementación en el 2015, se abrió la posibilidad a que personas con alta insolvencia quedaran libres de deudas.

Esta ley ayuda a los deudores a cortar con los reclamos constantes de acreedores. Y lo que es más importante: congela los intereses.

Lo anterior es quizá el punto más interesante de esta ley: quien se acoge a ella, tiene el beneficio de detener todos los intereses, tanto los que se aplican por las demoras en pagos (moratorios), como los que se pagan por el simple hecho de solicitar un préstamo (remuneratorios).

Este hecho también detiene el acoso telefónico, que tan molesto e irritante puede llegar a ser. Además, da unos plazos específicos para que se renegocien los montos adeudados. 

¿Cómo acogerse a la ley de la segunda oportunidad?

El primer paso para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, es hacer un mapa realista de la situación financiera. Si las deudas son impagables con los ingresos y las amenazas de embargos están cada vez más próximas a ser llevadas a la realidad, es hora de iniciar el proceso.

Para iniciarlo, es necesario dirigirse ante el notario y exponer la situación. Éste designará un Administrador Concursal, para que oriente cada una de las fases.

¿Y si no tienes bienes o propiedades para pagar? ¡No te preocupes! La Ley de la Segunda Oportunidad fue justamente creada para quienes no tienen cómo hacer frente a los acreedores con ningún bien o inmueble.

Ante la falta de propiedades, se hará una negociación con los acreedores, que puede desencadenar en un nuevo acuerdo de pago de deuda, con tarifas realistas y módicas o con la adjudicación del BEPI, en caso de que no haya forma de pagar y los demandantes no accedan a negociar. 

Requisitos para acogerse a esta Ley de Segunda Oportunidad

Para acogerse a esta ley no basta simplemente con caer en bancarrota. Se deben cumplir algunas condiciones específicas para gozar de sus beneficios:

requisitos ley segunda oportunidad_
  • Ser residente español.
  • Tener deudas inferiores a cinco millones de euros.
  • No haber sido beneficiado por esta ley en la última década desde que se presenta la solicitud para acogerse.
  • Contar con la disposición de “deudor de buena fe”. Esto quiere decir que se intentó pagar las deudas, en lugar de evadirlas, pero las condiciones económicas no lo permitieron.
  • Hallarse libre de condenas por delitos de extorsión, fraude, por falsedad de documento o contra Hacienda y la Seguridad Social. En términos generales, no tener asuntos pendientes con la ley.

Es importante tener en cuenta que, si las condiciones del deudor cambian sustancialmente durante o después del proceso, este puede perder los beneficios de la Ley de la Segunda Oportunidad y de la exoneración. 

Renegociación de deuda

Uno de los aspectos más importantes de esta ley es que da la posibilidad de renegociar las deudas, para obtener mayores plazos en los pagos, lograr quitas a los intereses o incluso, desestimar los intereses moratorios.

Todo esto es posible gracias a que, al acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, se tiene otras reglas de juego: En ellas, se espera que el deudor, con la ayuda de su abogado, pueda liberarse de la mayor cantidad de deudas posibles.

Lo mejor de esta fase es que los intereses de las deudas quedan congelados y, una vez se lleguen a acuerdos, los acreedores no podrán volver a hacer reclamaciones en el futuro, siempre y cuando se cumpla lo pactado. 

Este proceso de renegociación se da en lo que se denomina la fase extrajudicial. Pero no existe una garantía total de éxito: si no se cuenta con un buen despacho o no se logran acuerdos suficientes, los acreedores pueden desestimar las negociaciones y exigir el pago total de las deudas.

Es por ello que es tan importante contar con un buen profesional en esta ley, para que se puedan realizar las quitas pertinentes y alargar los plazos de pagos, de acuerdo a la situación del cliente.

¿Qué pasa si no pago mis deudas en España? 

Omitir los pagos de una deuda en España trae graves consecuencias para el historial crediticio. Desde que se incumpla una cuota, puedes caer en riesgo de morosidad, con todo lo que ello implica.

Si se tienen deudas con entidades crediticias o financieras, es suficiente con no pagar una cuota para que se generen intereses moratorios. Si se deja de pagar entre la tercera y la sexta cuota de una deuda, las entidades están en derecho de abrir procesos judiciales de cobro.

Estos procesos judiciales dependen de la cantidad de dinero que se tenga en deuda. Para montos pequeños, por lo general sólo se remitirá al moroso al fichero ASNEF.

Pero si se trata de grandes sumas de dinero, los procesos judiciales pueden desencadenar el embargo de bienes o incluso del salario. Esto aplica también para los avalistas involucrados, ya que son, ante la ley, quienes deben responder por las deudas cuando el titular principal no puede hacer frente a las mismas.

Entrar a ficheros como ASNEF o RAI imposibilita los créditos a futuro, por lo que las opciones para financiar proyectos laborales, personales o una vivienda, se pueden ver seriamente perjudicados. Incluso, es posible que no puedas hacer contratos de servicios básicos como la luz o el internet.

¿Veis todo lo que puede ocurrir con simplemente tomar una mala decisión financiera? ¡Pero no te preocupes! Nosotros estamos para ayudarte. Si quieres conocer más de la Ley de la Segunda Oportunidad y ver tus opciones para salir de las deudas, sólo debes contactarnos. 

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